
UN CAMBIO DE POSICIÓN CAMBIA TU CONDICIÓN
“8 Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; 9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.” Hechos 15:8-9
Cuando lanzas el evangelio a la vida de una persona, esta comienza a querer cambiar, a ver y a hablar diferente, a creer por cosas que antes no creía. Ese es el poder del evangelio; cambia corazones escépticos, transformándolos, limpiándolos. Mientras el evangelio no llega a tu vida, vives en amargura, no crees en nadie; pero llega la Palabra de Dios, llega el evangelio con el poder de Dios, y tu corazón comienza a creer y a ser transformado.
Cuando Cristo te transforma, despierta tu corazón; renuevas tu carácter, dejas tus viejas costumbres, porque lo que activa el evangelio es esa fe. Así que, lo primero que produce el evangelio, es fe. Y nuestra vida se va purificando, basado en esa fe.
Lo segundo que produce el evangelio, es arrepentimiento, que no es meramente pedir perdón, sino transformar tu vida, cambiar de dirección.
La renovación y el arrepentimiento sinceros, se muestran en el deseo de vivir plenamente para Dios.
Es el poder del evangelio que te capacita para dejar la vieja criatura, y vivir en la libertad a la que Dios te ha llamado. Ese es el verdadero arrepentimiento. ¿Tú quieres que alguien cambie? No le impongas doctrina, predícale el evangelio, y deja que la misma Palabra provoque ese deseo de transformación.
Tercero, ocurre un cambio de consciencia en cuanto a tu relación con Dios; entiendes que tu posición ha cambiado y tu condición tiene que sujetarse a tu nuevo estado espiritual.
Tu posición cambia, y tu condición eventualmente tiene que sujetarse; no de un día para otro, pero tu condición se ajusta a tu nuevo estado espiritual.
El cambio de posición cambia tu condición. Tu condición está a punto de cambiar, pero algo en tu mente tiene que cambiar primero. Esto no es cosa de una vez en la vida. El día que, en tu corazón y en tu mente, estés en el lugar correcto, el resto se va a tener que alinear a lo que tú ya eres en tu interior. Tu cambio es seguro. Puede tomar un tiempo, pero el cambio en tu vida es seguro, porque está sujeto al nuevo cambio espiritual que Dios te ha dado.