
PROCESO Y PROPÓSITO
Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción. Génesis 41:51-52
Los procesos no deben cambiar nuestro sueño, pero sí nuestro carácter. No nos harán la vida más fácil, pero sí nos harán más fuertes. José experimentó varios procesos hasta llegar al cumplimiento de su propósito. Lo primero que Dios hizo con él fue guiarlo para que olvidara su pasado en la casa de su padre, pues por culpa del dolor en su corazón se había vuelto estéril para las bendiciones que Dios quería darle. En su proceso experimentó perdón, sanidad y restauración, y cada etapa fue necesaria para avanzar hacia lo que el Señor quiso hacer de él: alguien fructífero en la tierra donde había sufrido aflicción. La clave para transformar lo malo que te quieran hacer en algo bueno es la actitud con la que lo recibes. Nunca vemos a José quejándose ni renegando, sino soportando. Él confió en Dios durante todo el proceso.
Hoy es un buen momento para reafirmar esa plena confianza que le tienes a Dios a pesar de las circunstancias, y te aseguro que Él sabrá qué hacer para que su propósito se cumpla en tu vida.