
EL PODER PARA ROMPER LA MALDICIÓN
(Edificando la Iglesia Parte I)
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres... Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:32,36
En este pasaje, Jesús les estaba hablando a los judíos, pero ellos no podían comprender por que, siendo hijos de Abraham, necesitaban ser liberados. Juan 8:33, dijeron que ellos no eran esclavos de nadie. No comprendían que con cada pecado cometido ya fuera por ellos, por sus ancestros, por su ciudad o por su nación, había una maldición espiritual. Nosotros necesitamos hacer algo mas que nacer de nuevo y recibir el perdón; necesitamos recibir nuestra libertad. Jesús les estaba diciendo en el versículo 36 "Cuando yo los libere, van a ser verdaderamente libres. No solo los voy a perdonar, sino que también voy a romper la maldición que llevan encima y que esta relacionada con el pecado". Si el Hijo nos ha hecho libres, vamos a ser verdaderamente libres. La palabra "verdaderamente" significa que Jesús va a romper la maldición y nosotros podremos vivir realmente libres. No solo nos va a perdonar nuestro pecado, sino que va a romper la iniquidad que lo acompaña.
Quiero explicar esto en base a lo que esta escrito en Levítico 16:7-8, 15, 19-22 Por favor leer en sus biblias.
Dios les ordeno que llevaran dos machos cabrios al tabernáculo, uno de ellos quedaba a la puerta del tabernáculo, mientras que hacían entrar al otro, lo ponían sobre el altar y lo sacrificaban. Entonces, el sumo sacerdote llevaba a la puerta del Tabernáculo la sangre del macho cabrio sacrificado, la ponía en la cabeza del otro macho cabrio, y confesaba sobre el las iniquidades del pueblo.
Un macho cabrio moría por los pecados o transgresiones y el otro se llevaba la iniquidad (la fuerza espiritual que causaba destrucción), a un desierto o un lugar árido. Así era como ellos hacían expiación por sus pecados.
Un macho cabrio moría por los pecados o transgresiones y el otro se llevaba la iniquidad (la fuerza espiritual que causaba destrucción), a un desierto o un lugar árido. Así era como ellos hacían expiación por sus pecados.
En nuestro caso, Jesús murió por nuestros pecados en la cruz, pero también derramo su sangre siete veces, así como Aaron rociaba siete veces la sangre.
Por medio de la sangre derramada por Jesús, no solo se nos perdonan nuestros pecados, sino que también podemos caminar en ese perdón y quedar libres de la maldición del pecado, Jesús derramo su sangre para que también seamos sanados de la iniquidad interior, las magulladuras y las heridas del pecado generacional que nos lleva a perpetuar los pecados de nuestros antepasados.
Por medio de la sangre derramada por Jesús, no solo se nos perdonan nuestros pecados, sino que también podemos caminar en ese perdón y quedar libres de la maldición del pecado, Jesús derramo su sangre para que también seamos sanados de la iniquidad interior, las magulladuras y las heridas del pecado generacional que nos lleva a perpetuar los pecados de nuestros antepasados.
Solo la sangre de Jesús proporciona el perdón y una nueva forma de vivir. Cuando nacemos de nuevo, recibimos el perdón de nuestros pecados. Pero entonces, necesitamos clamar por la sangre de Jesús sobre nuestra vida para desterrar al desierto la iniquidad y caminar en libertad.