
EN MEDIO DE SITUACIONES DURAS
que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:8-9
Hay situaciones que atravesamos y no la entendemos, en oportunidades vienen una detrás de otra, ellas pueden ser: robos, enfermedades, deudas, desperfectos mecánicos de tu vehículo, entre otros. Pero Dios me esta llamando a fortalecerme hoy y confiar en Él mañana.
¿Cómo me administraré hoy? Me pregunto. Todavía el día de hoy me sigue amenazando con todas sus dificultades. Me acordé de que la gracia de Dios es suficiente para mí, que su poder se perfecciona en mi debilidad. Que necesitaba esperar en Él, y que Él me fortalecería y abastecería todas mis necesidades. Y a medida que pasa mi día, necesito regocijarme en lo que Dios hace, orar sin cesar, dar gracias incluso en circunstancias difíciles, sabiendo que todo esto era la voluntad de Dios para mí.
Regocijarme en las pruebas duras no es fácil para mí.
Cuando mis problemas parecen implacables, me fuerzan a confiar en Dios día tras día, momento a momento, respiro a respiro. El dolor, sea físico, emocional o espiritual, tiene una forma de capturar mi atención. Puedo bien enfocar esa atención sobre mí y ahogarme en la desesperación, o puedo dirigir mis pensamientos a Jesús y pedirle gracia, entonces entendí más claramente lo que significaba estar “afligidos en todo, pero no agobiados; en apuros, pero no desesperados; derribados, pero no destruidos”. Aunque el día fue duro, Dios garantizó que eso no me aplastaría
Dios suplirá nuestras necesidades hoy. Su gracia está disponible para hoy. No debemos estar ansiosos por el futuro, o incluso mañana, porque cada día tiene su propio problema. El futuro está en manos de Dios. Mañana por la mañana puede traer gozo e incluso un milagro, porque su misericordia es nueva cada mañana y nada es imposible con Dios.