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PECANDO POR NEGATIVOS

PECANDO POR NEGATIVOS

Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? 2 Reyes 7: 3

Muchas veces, pecamos por ser negativos; Pensamos que un problema equivale a caer, a rendirnos, a fracasar; Y no es así. hay una historia del helecho y el bambú muestra como un hombre que se dio por vencido, en su desesperación, fue a visitar un anciano –que decían era muy sabio – para recibir un consejo.  El anciano le explica que una vez él había sembrado una semilla de bambú y un helecho; Los cuidaba muy bien, y el helecho rápidamente floreció, pero nada había salido del bambú.  Aun así, el anciano no perdió su esperanza y, por varios años, no renunció a que el bambú también brotara.  En el quinto año, un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra, pero seguía siendo más pequeño que el helecho.  El 6to año, un año después, el bambú había crecido 20 metros de altura; Estuvo 5 años echando raíces que lo sostuvieron, dándole lo que necesitaba para sobrevivir.  
¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?  El helecho y el bambú hacen funciones diferentes, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso. 
Los tiempos malos son esenciales en la vida de un ser humano porque te dan experiencia. Los intentos, te mantienen fuerte; las penas, te mantienen humano; las caídas, te mantienen humilde; y el éxito, te mantiene brillante. La lección que este sabio le quiso dar a este hombre fue que, si no consigues lo que anhelas, no desesperes; Quizás solo estás echando raíces.  
La Palabra nos narra, en 2 Reyes 7, un tiempo de hambre donde un profeta dijo: Mañana todo va a cambiar.  Aquella palabra no fue recibida por el gobierno, pero hubo cuatro leprosos que algo les hizo levantarse y decir: Si vamos para atrás, nos matan; Si nos quedamos aquí, morimos; Vamos hacia delante, quizás tengan misericordia de nosotros.  Y dice la Biblia que, mientras caminaban hacia delante, la cuidad próxima comenzó a oír un ejército; Y, cuando los cuatro leprosos llegaron a la entrada de la ciudad, no había nadie, habían huido, todo el botín era para ellos.  Cuatro leprosos decidieron que, si iban a morir, sería caminando hacia el frente. 
La recompensa para tu vida no se encuentra nunca atrás, no se encuentra en el pasado, se encuentra en lo que Dios tiene para ti de ahora en adelante. 

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