LA BUENA MANO DE DIOSEsdras 7:9-10
En el libro de Esdras podemos observar el cautiverio de los isrealitas en Babilonia, su regreso de la esclavitud a la libertad, es decir a Jerusalén; así también, el trabajo en la reconstrucción del templo, de la ciudad y de toda su vida, puesto que iniciaban una nueva etapa. En todo este proceso ellos reconocieron la bondad de Dios y su misericordia para poder regresar a su tierra.
La buena mano de Dios suple nuestras necesidades
Esdras realizó muchas solicitudes de materiales, cartas, permisos y otros al rey. Todo le fue concedido gracias a “la buena mano de Dios”. Este hombre reconoció que fue obra del Señor, quién estaba abriendo las puertas e inclinando el corazón del rey a colaborar en las necesidades.
La buena mano de Dios nos da protección
Al regresar de Babilonia, donde estaban cautivos, a Jerusalén, podían encontrar varios peligros, sus vidas corrían riesgo como ser víctimas de los ladrones, enfermedades y otros; pero ahí estaba la buena mano de Dios para protegerlos, por lo que tuvieron un viaje sin problemas.
¿Por qué la mano de Dios estaba con Esdras?
La respuesta está en este pasaje, Esdras preparó su corazón para escuchar la palabra de Dios, pero también para cumplirla y enseñarla. De esa manera pudo ver la mano del Señor moverse sobre su vida, cumpliéndose así la promesa que en su tiempo Él les dio.
Si quieres que la mano de Dios se mueva a tu favor, debes imitar la conducta de Esdras. Prepara tu corazón, que esté dispuesto a escuchar sus palabras y a obedecer, así podrás presenciar su poder sobre tu vida.

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