DE IRRECUPERABLE A CALIFICADOLucas 8: 26-30
Esta historia revela el estado decadente y lamentable de un ser humano. Habla de un hombre que llego a estar tan mal que ya se le había dado un sobrenombre “el endemoniado gadareno”.
Este hombre no se le conoce por su nombre sino por su situación. Hay personas que están igual en la vida, no se saben ¿de dónde vienen? ¿quiénes son? ni ¿cómo se llaman? Se les identifica por la etiqueta que le colocaron o por la situación en la que vive.
- Este hombre se encontraba viviendo en los sepulcros.
- El sepulcro es un cementerio, es un valle de sueños muertos o de vidas ya cumplidas.
- Este hombre se encontraba allí sin esperanzas, sin futuro, sin oportunidades.
Lo que salvó a este hombre de su vida de tormento fue colocar sus ojos en Jesús. (Hebreos 12:2) “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” El surgimiento de tu nueva vida no está en tus habilidades, no está en tus contactos, no está en tus logros, más bien está en resolver esta sencilla pregunta ¿A quién estoy viendo?
Este hombre recuperó el rumbo de su vida cuando sus ojos los colocó en Jesús.
- No hay infierno que te esté atormentado que Jesucristo no pueda vencer. (Isaías 44:8)
- No hay una legión demonios que te impidan adorar a Jesús. (V.28) “Y postrándose a sus pies…”
- No hay tinieblas que te puedan robar el rendirte ante tu Salvador y sanador.
- Este hombre quería irse con Jesús (V.38), pero Jesús le tenía una misión: “Vuelve a tu casa”.
- Este hombre vivía en sepulcros, pero ahora el Señor lo haría el evangelizador de sus familiares.
- Él quería ir con Jesús, pero Jesús quería que fuera detrás de su familia, porque el evangelio no te va a sacar de tu casa, el evangelio va a transformar tu casa.

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