Espíritu Santo y Unción
Zacarías 4:1-14 (NVI)
Luego de regresar de la deportación de Babilonia, Zacarías encuentra a un pueblo diezmado y sin fuerza, con muchos enemigos, pero sus profecías alentaban al pueblo para que reconstruyeran la ciudad.
Es un símil de lo que vivimos actualmente y pareciera que lo que tenemos por delante es enorme; frente a la tarea que tenemos que hacer.
El capítulo 4 viene a afirmar que no es con fuerza, ni con ejército, sino con el Espíritu del Señor.
Estamos comenzando a vivir en el nuevo tiempo de Dios, tiempo de salvación, reconstrucción, de que el reino de Dios tiene que manifestarse en la tierra.
Dios nos va a dar unción permanente, y la importancia vital de lo que ves.
Dios siempre te va a preguntar ¿que ves? De acuerdo a lo que ves, va a ser tu confesión; y de acuerdo a tu confesión va a ser tu acción en la vida.
Lo que veamos es lo que se nos va a manifestar (V. 11-14).
Zacarías estaba viendo la unción permanente. (1ª Juan 2:27), la persona del Espíritu Santo no vino para visitarnos, vino para quedarse
Las preguntas correctas traen las respuestas correctas (V. 4-6).
No es en tus fuerzas, ni con ejércitos, si lo ves en tus fuerzas, los babilonios vienen y te esclavizan otra vez, pero es con la unción permanente, es con el Espíritu Santo, es la unción permanente que reduce los montes a llanuras, reduce aquello que parece un imposible a llanura.

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