
NO PIERDA LA ESPERANZA
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. Romanos 15:13
Pareciera no importar cuánto uno pueda esforzarse por obtener paz porque de todos modos las tormentas no llegan a su fin; no importa cuánto uno pueda cuidar su salud, si de todas maneras la enfermedad toca su cuerpo; las horas que uno se desvele trabajando parecieran no hacer diferencia en la economía porque las deudas siguen pasando su factura día a día. Aparentemente el esfuerzo humano no tiene valor, y el desierto parece eterno en el corazón.
¿Alguna vez te has encontrado en una prueba que parece no tener final? Todos atravesamos por circunstancias difíciles, pero vivir angustiado por ellas puede ocasionar un gran daño en el corazón.
Por eso, en esos tiempos de angustia es cuando debemos recordar que a pesar de lo que esté sucediendo en nuestro mundo, Dios sólo tiene pensamientos de bien para nosotros sus hijos.
Quizá las pruebas han desgastado la esperanza que había en ti, tal vez hoy sientes que los problemas son más grandes que tu fe, pero déjame decirte que hay un Dios que lo conoce todo y está dispuesto a escuchar tu clamor.
¡Búscalo con todo tu corazón! Sin importar lo larga que haya sido la espera o lo difícil que sea la situación en la que te encuentres hoy, puedes estar seguro que Él lo hará.
Si crees que has perdido la esperanza, hoy puedes recuperarla.
Para Pedro, recuperar la esperanza significó volver a echar las redes después de no haber pescado nada toda la noche y ¿cuál fue el resultado? Una pesca milagrosa.
¿Qué significa para ti no perder la esperanza?