Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !!Tened ánimo; yo soy, no temáis! Mateo 14:27
Cuando Jesús nos habla, no dice “Sigue a tu corazón”, sino aliéntalo —sácalo del abismo, del engaño sutil bajo el que está y recuérdale quién es Él, lo que ha hecho y hará. Él hace rodar la piedra y habla hacia la tumba de nuestras almas: “Ten ánimo”.
Mateo 14 y Marcos 6 nos informan de un milagro particular reservado para Sus discípulos. No fue una sanidad, sino simplemente una revelación sorprendente de quién es Él.
Había enviado a Sus hombres en un bote al otro lado del mar, mientras Él Se quedó en tierra para orar. En el agua, los discípulos se enfrentaron con vientos feroces y no podían avanzar. Entonces, en medio de la noche, Jesús “vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, y decían: ¡Es un fantasma! Y de miedo, se pusieron a gritar” (Mateo 14:25-26, LBLA).
Sus corazones están profundamente aterrorizados. Gritan de miedo. Pero Jesús les dice una palabra: “Tened ánimo [alentad vuestros corazones], soy yo; no temáis” (Mateo 14:27; Marcos 6:50). Literalmente, sus palabras son “Tened ánimo; Yo Soy”, que tiene un significado: “Soy Yo, Jesús, a quien conocen” y “Yo soy el Gran Yo Soy”. Como cuando Moisés preguntó por el nombre de Dios, y Él dijo: “Yo Soy El Que Soy” (Éxodo 3:14), Jesús ahora declara a Sus discípulos: “Yo Soy”.
Cuando Jesús nos dice que tengamos ánimo, lo hace como Dios mismo. Yo soy Dios, y no hay otro, dice. Yo soy tu Creador. Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Yo soy Dios Mismo, hecho hombre, morando entre vosotros y estoy por vosotros. No tengas miedo. Estas bajo Mi vigilancia y cuidado, y ninguna tormenta, por grande que sea, puede igualar Mi poder y protección. Tened ánimo; Yo Soy.
