
DE MI CASA A LA IGLESIA
De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo. Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa. 2 Samuel 6:10-11
El arca del pacto contenía parte del maná con que Dios los alimentó en el desierto, para recordarles que Él es la provisión. La vara de Aarón que reverdeció que simbolizaba el poder sobrenatural de Dios. Las tablas de los mandamientos que significan las promesas de Dios vigentes hoy en nuestras vidas a través de Jesús, y dos ángeles en la tapa recordaban la presencia divina cubriendo nuestras vidas a través de Cristo.
La presencia de Dios en nuestras vidas tiene el poder de hacer huir al enemigo. Cuando llegas a un lugar, llega contigo la presencia y el poder de Dios. Somos vasijas de barro con un tesoro dentro que es el Espíritu Santo de Dios. Por eso decimos, mayor es el que está en mi que el que está en el mundo.
El arca iba rumbo al templo de David, pero se detuvo en la casa de Obed-edom, y esto significa que antes de que la gloria llegue a la iglesia debe llegar a nuestros hogares.
Obed Edom no fue un gran profeta, sino un hombre simple, pero con tal entrega y devoción a Dios que atrajo Su presencia hasta su casa. Su testimonio impactó a muchos, pues cuando Dios le bendijo, los demás quisieron experimentar esa misma gloria en sus casas.
Es nuestra responsabilidad buscar con diligencia cada día la presencia de Dios en nuestros hogares a través de un altar familiar, a lo que nosotros le llamamos Grupo de Conexión. Por eso te animo a llevar la presencia de Dios a tu casa, y que tu casa sea la conexión entre la comunidad y la iglesia, recuerda que antes de que la gloria llegue a la iglesia debe llegar a nuestros hogares..