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EL AYUNO: un arma que puede cambiar el curso de una nación.


EL AYUNO: un arma que puede cambiar el curso de una nación.

Los habitantes de Nínive creyeron a Dios, anunciaron un tiempo de ayuno, y desde el mayor hasta el más pequeño de ellos se vistió de sayal. Cuando el mensaje llegó hasta el rey de Ninive, este se levantó del trono, se despojó de su manto regio, se vistió de sayal y se sentó en ceniza. Luego, hizo pregonar en Nínive, por orden del rey y de los grandes del reino, este decreto: “Que no coman nada las personas ni los animales que no pasten los bueyes ni las ovejas, y que ninguno beba agua. Vestíos personas y animales con ropa de sayal; que toda persona suplique a Dios fervorosamente y que se convierta de su mala conducta y de la violencia de sus acciones. ¡Tal vez Dios se arrepienta, se calme el furor de su ira y no perezcamos!”.  Al ver Dios la actuación de los ninivitas y cómo se habían arrepentido de su mala conducta, se retractó del castigo que les había anunciado y no lo llevó a cabo. Jonás 3:5-10 (BLP)

El ayuno es una disciplina espiritual común desde el Antiguo Testamento. En momentos difíciles muchos profetas, reyes, sacerdotes y aún mujeres, acudieron al ayuno para pedir ayuda a Dios. La Iglesia en el nuevo testamento comenzó con ayuno y oración. El ayuno no es una práctica pasada de moda. Hoy en día ayunar y orar no sólo transforman a una persona o a una iglesia, sino que puede cambiar el curso de una nación.
Jonás es escogido por Dios para levantarse y dirigirse a Nínive, capital de Siria. Su mensaje consistía en un llamado al arrepentimiento y una promesa de misericordia. Jonás cumplió con su misión. El mensaje tocó a toda la ciudad a tal punto que pregonaron un ayuno masivo y se arrepintieron de sus malos caminos. Esta respuesta de arrepentimiento agradó el corazón misericordioso de Dios.
Si comprendiéramos cuán importante es el ayuno y cuánto podría cambiar el curso de los acontecimientos, llevando al arrepentimiento a los pecadores, transformando personas y familias enteras, usaríamos con más frecuencia esta arma espiritual. Jonás y Nínive tuvieron una segunda oportunidad. Dios es Dios de segundas oportunidades y quizás este es el momento que Dios nos está dando, ayunemos y oremos.